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¿Es necesario ser asesorado por un profesional del ejercicio?

8 septiembre, 2014

Se les conoce como gurús o grandes maestros del fitness que convierten a las estrellas en personas delgadas, hermosas y musculosas. Sin embargo, los entrenadores personales o profesionales del ejercicio, no pertenecen exclusivamente al mundo glamoroso de los famosos. También trabajan con cualquier persona que quiera mejorar su bienestar físico.

«En los años 90 nació la tendencia a solicitar atención personal a un entrenador deportivo», nos comenta el Profesor Adolfo Resnik, experimentado entrenador personal.  Actualmente, los clientes de centros de fitness pueden solicitar también los servicios de un entrenador personal, modalidad que se ha masificado.

El alumno, muchas veces es alguien cuya jornada laboral deja poco tiempo para el deporte y que quiere en determinados momentos hacer deporte o ejercicio físico de forma flexible, orientado y controlado. Son personas que no pueden motivarse bien a sí mismas y que necesitan a alguien que les estimule, nos comenta el Profesor Resnik.

Algunos solo quieren instrucción y realizar los ejercicios de un programa de fitness o sugerencias para nuevos ejercicios durante un par de semanas. Mucha gente quiere perder peso, desarrollar los músculos, prepararse para una maratón o hacer algo para resolver sus problemas de espalda, explica Resnik. La mayoría de los clientes acuden a nosotros con metas ambiciosas o por padecer fuertes dolores«, señala. La demanda ha crecido mucho en los últimos 20 años, y con ello el número de profesionales.

¿Cómo se distinguen entre ellos los entrenadores personales? »Es importante preguntar por su cualificación y experiencia profesional y pedir referencias«, recomienda el profesor Resnik, especialista en entrenamiento físico. Lo ideal es que el entrenador personal sea un licenciado en ciencias del deporte o pueda certificar una formación como profesor. También los fisioterapeutas, los profesores de educación física o de modalidad varias (clases grupales) cuentan con una base adecuada, considera el experto.

Sin embargo, una cualificación formal conseguida por medio del estudio y la formación no necesariamente garantiza que el entrenador personal sea bueno. »Y a la inversa, tener solo un certificado como entrenador no necesariamente es una desventaja.

Una vez que se ha tomado contacto con un entrenador, lo habitual es solicitar una entrevista personal sin compromiso, que permite averiguar si el entrenador inspira confianza y simpatía. También hay que preguntar por los métodos que aplica el entrenador. Un buen entrenador personal pregunta al cliente por sus deseos y objetivos. De esta forma, las dos partes pueden hacerse un plan de cómo sería trabajar juntos.

Si el cliente decide contratar al entrenador, éste elabora un historial muy detallado: las preguntas sobre la edad, el peso y el objetivo del cliente se complementan con testeos físicos, chequeos médicos de rutina, y datos médicos. Cuanto más detallado es el historial médico y físico, tanto más detallado es el concepto individual que el entrenador puede diseñar.

Un buen entrenador personal corrige, optimiza, toma datos y supervisa el plan de trabajo diseñado.

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